Cubre la responsabilidad civil del asegurado derivados de errores profesionales, mala praxis, etc.
Profesiones susceptibles de causar este tipo de daños son abogados, administradores de fincas o gestores, profesiones sanitarias, arquitectos o ingenieros, traductores, informáticos, peritos y tasadores, y en general profesiones que forecen servicios que implican unos conocimientos específicos.
Se trata de productos "a medida" que conllevan cierta complejidad